Sencillamente me apetecía recordarla
....

Naciste conmigo, me acompañaste en la niñez.
Para mi asombro continuaste creciendo a la par mía.
Yo creía que tu habías nacido adulta
y que a medida que yo creciera,
tu te harías más pequeña hasta desaparecer un día.
Pero no fue así.
Y fuiste en mi adolescencia y juventud,
alegre aliada en felices momentos de ilusión.
Pero muy pesada carga,
en otros de desilusión y desencanto.
Aquellos en los que también yo, hubiera querido gritar a todo pulmón:
"¡Que las mentiras, parezcan mentiras!"
Aún hoy, cuando creía estar viviendo
"esa segunda inocencia que da el no creer en nada",
que diría el poeta, he descubierto que sigues ahí,
a mi lado como siempre, como mi sombra.
Intuyo que así será hasta el final de mis días.
Por eso, amiga mía,
hasta que llegue ese momento,
vivamos y alimentémonos
de seguir creyendo.
.
No hay comentarios:
Publicar un comentario