De nuevo la crispación,

los malos humos, en su doble sentido, del tráfico,
las mochilas mal colgadas pendiendo oscilantes en las espaldas de sus pequeños "sherpas",
las prisas, el malhumor...el estrés.
Pero afortunadamente la rosaleda,
volvió a florecer.
.
.
....
Siempre hay rosaledas que florecen.
ResponderEliminarSaludo